Guía para escribir tu primera novela: Encontrá tu idea y evaluala
Toda novela nace de una idea, el chispazo que enciende el motor y lo pone en funcionamiento. Pero a veces, ese chispazo no es suficiente para hacer funcionar los engranajes de tu novela. Lo más común es culparse a uno mismo por no tener la constancia para mantener ese motor encendido. Y el secreto está acá: hay que saber identificar si una idea es lo suficientemente buena para escribir una novela.
Porque si: no hay ideas malas, solo que no todas sirven para construir una narrativa alrededor de ella. En esta segunda parte de la guía te vamos a ayudar a que sepas identificar una idea con potencial narrativo.

La trampa de "tener ideas"
Todas las personas que quieren comenzar a escribir dicen lo mismo: "tengo un montón de ideas". Y es cierto. El problema real no es la falta de idas, sino no saber cuál elegir.
Para no quedarte a medio camino en tu historia, hay que asegurarnos de que la chispa que tenés encienda el motor. Para eso, hay que evaluar todas las ideas que tengas.
Qué es una idea narrativa (y qué no)
Una idea narrativa es, como minimo, un conflicto en movimiento. Una forma fácil de detectarla es haciéndose esta pregunta:
¿Qué cambia si esta historia se desarrolla?
Si no hay cambio, no hay historia. Hay atmósfera, intención... Pero no una novela.
Por otro lado, hay que tener en claro qué cosas no son una idea narrativa:
Un personaje interesante,
Una escena potente,
Una frase que te gusta mucho,
Un mensaje que querés transmitir.
Cómo identificar una idea narrativa
Es posible que ya estés enamorado o enamorada de una de tus ideas, pero antes de que pases más tiempo con ella es importante verificar que sea una idea narrativa, con potencial para ser una novela.
Para saber identificarla, es importante que te hagas estas cinco preguntas clave.
¿Pasarías tiempo con esta historia? Vas a convivir varios meses, o años, con ella.
¿Tiene conflicto o solo concepto? Una premisa en la que solo pasa "x cosa" no alcanza.
¿Puede crecer? Tu idea debe soportar 150, 200 o más páginas. Si no es así, tal vez puedas usar tu idea para hacer un cuento corto.
¿Está a tu alcance hoy? Esto no se trata de tu capacidad ni tu talento, se trata de si estás dispuesto o dispuesta a afrontar el proceso de escribir tu novela, si contás con las herramientas para realizarla. Por ejemplo, si es la primera vez que vas a escribir, tal vez deberías dejar esa trilogía de fantasía épica para más adelante.
¿Te importa aunque salga mal? Es importante que estés preparado o preparada, porque al principio seguramente va a salir mal, lo que no quiere decir que pueda hacerse correcciones y pulirlo más tarde.
Si aun así querés escribir sobre esta idea, es una muy buena señal.
Para una primera novela, es mejor evitar:
universos demasiado complejos,
historias con demasiados personajes,
tramas con diez líneas temporales,
historias que dependen de "hacerlo perfecto".
No es porque no puedas hacerlo, sino porque el objetivo no es hacer algo enorme, sino lograr terminarlo. De lo contrario, es posible que te sientas abrumado o abrumada, no termines tu novela y te frustres.
Una buena primera idea es clara, contenida, conflictiva y, sobre todo, significativa para vos. Lo importante al principio es ejercitar la constancia, no la ambición.
Ejercicio práctico: convertí tu idea en un punto de partida
Ahora que tenés más en claro qué premisas pueden funcionar como idea y cuáles no; y cuáles son más viables en esta instancia, vamos a transformarla en una frase de trabajo. No va a ser definitiva, pero va a ser funcional para que puedas arrancar ese motor.
El núcleo de tu historia
Si podés completar esta frase, ¡felicitaciones! ya tenés una historia. Aunque no puedas lograrlo, ya tenés un indicio y eso también está bien.
Un/a (¿quién es el protagonista?) que quiere (¿qué desea?) pero (¿qué se interpone en su camino?) se lo impide.
Vamos a desglosar esta frase:
¿Quién es el protagonista?: No necesitamos su nombre, ni su profesión. Sino su rol o situación. Por ejemplo, un hombre, una científica, un periodista, un joven.
¿Qué desea realmente?: No necesariamente es algo material, es el deseo que tracciona la historia. Por ejemplo, reconstruir un vínculo con su familia, descubrir una verdad oculta, huir de su vida actual, conseguir un objeto que le cumplirá un deseo.
¿Qué se lo impide?: Puede ser un conflicto interno, externo, social, fantástico o mixto. Por ejemplo, otra persona, el sistema en el que se desarrolla la historia, el pasado o el protagonista mismo.
Veamos un par de ejemplos reales:
"Un hombre quiere conservar su libertad de pensamiento, pero un sistema totalitario que lo vigila y reprograma se lo impide". Se trata de 1984 de George Orwell y es un claro ejemplo de que el conflicto no debe ser necesariamente otra persona, sino el sistema social (leyes o cultura) en el que toma lugar.
Para Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez, la frase de trabajo podría ser "Una familia quiere escapar de la repetición de sus errores, pero su incapacidad para aprender del pasado se lo impide". En este ejemplo podemos ver que el protagonista no solo debe ser una sola persona, sino un grupo. Además, el conflicto es interno.
Habiendo visto un par de ejemplos, ahora es tu turno:
Anotá tres ideas que tengas ganas de escribir.
Aplicá el test de las 5 preguntas que vimos más arriba.
Elegí una de las cinco ideas, la que más te guste, la que más te desafíe o en la que más te intrigue profundizar.
Escribí tu frase de trabajo con tu protagonista, su deseo y el conflicto.
Guardá esta idea.
En el próximo capítulo de la guía vamos a transformarla en una premisa narrativa sobre la cual se va a sostener el resto de la novela.



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